La transmisión de la empresa mortis causa puede generar dificultades de continuación por una falta de planificación del dueño, normalmente fundador, de la empresa.
Los instrumentos para esa planificación puede consistir principalmente en el protocolo familiar y en el testamento.
En ocasiones estos instrumentos generan conflictos en la interpretación de los protocolos y de los testamentos, derivado de los distintos puntos de vista de los herederos.
Así los protocolos familiares recogen la voluntad de sus miembros pero no siempre se ajustan a la legislación vigente. Los testamentos no actualizados puede generar conflictos llegado el día de su apertura por cambio de la situación de la empresa, que puede chocar con la legislación vigente en esa fecha.
Por ello llegado ese día de la sucesión de es conveniente que los herederos se asesoren adecuadamente de sus intereses.



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